Conservación y semillas propias
Guardar la cosecha para todo el año y no depender nunca más de comprar semillas.
Conservar la cosecha
La huerta produce en oleadas: en enero sobran tomates y en julio no hay ninguno. Conservar es la forma de comer de la huerta todo el año.
- Secado: hierbas, tomates, ajíes, frutas en rodajas. Un secadero solar (una caja con vidrio y bandejas de malla) lo hace en dos o tres días. Se guardan en frascos, en lugar oscuro.
- Fermentación: chucrut, pepinos, kimchi. Solo verdura, sal y tiempo. Además de conservar, mejora la digestión.
- Conservas en frasco: salsa de tomate, dulces, encurtidos en vinagre. Frascos esterilizados y baño María.
- Almacenamiento en fresco: zapallos, ajos, cebollas y papas se guardan meses en un lugar seco, oscuro y ventilado.
- Congelado: chauchas, arvejas, espinaca blanqueadas un minuto.
Semillas propias
Guardar semilla cierra el círculo: cada temporada las plantas se adaptan más al lugar y no hay que gastar en comprarlas.
- Elegir las mejores plantas (no las primeras que florecen, salvo que se busque eso) y dejarlas ir a semilla.
- Cosechar bien maduras y secas.
- Limpiar, secar a la sombra unos días más y guardar en frascos o sobres de papel etiquetados con nombre y fecha, en lugar fresco y seco.
- Preferir variedades de polinización abierta; los híbridos comerciales no se reproducen fieles.
Tomate, lechuga, poroto, arveja y ají son las más fáciles para empezar: se autopolinizan y salen iguales a la planta madre.
Intercambio
Las ferias de semillas y los intercambios con vecinos son la mejor fuente de variedades locales adaptadas. Es también uno de los temas de los que más vale la pena hablar en el chat.
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