inicio > técnicas > suelo vivo sin labranza
Dejar de arar, cubrir siempre y dejar que raíces y lombrices hagan el trabajo.
Cada vez que se ara, se rompe la estructura del suelo, se mata a los hongos que conectan las raíces y se expone la materia orgánica al sol, que la quema. La agricultura natural propone lo contrario: no remover, no dejar desnudo, no compactar.
En dos o tres temporadas el suelo debajo del cartón queda suelto, oscuro y lleno de lombrices, sin haberlo removido nunca.
El suelo nunca debe quedar desnudo. La cobertura evita que crezcan malezas, mantiene la humedad, regula la temperatura y, al descomponerse, alimenta al suelo. Sirven paja, hojas secas, chipeado de poda, pasto seco. Se repone a medida que desaparece.
Cuando un bancal queda libre, en lugar de dejarlo vacío se siembra una mezcla de leguminosas (vicia, trébol, habas) y gramíneas (avena, centeno). Fijan nitrógeno, protegen el suelo y se cortan y dejan encima antes de florecer. Es fertilizante que se siembra.
Hundir una pala: si entra fácil, si hay lombrices, si huele a bosque y el agua se absorbe rápido, va bien. Si está duro, gris, sin bichos y el agua se encharca, hay que cubrir y compostar más.